Los gabinetes de Goya desaparecerán con la reforma del Palacio de El Capricho

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El respeto al patrimonio histórico y su funcionalidad suele ser una dicotomía que no siempre se resuelve satisfactoriamente en el mundo de la arquitectura. El proyecto para la creación de un museo en el Palacio de El Capricho es un claro ejemplo.

Desde que fuera utilizado durante la Guerra Civil para albergar el Estado Mayor de Ejército de Centro, el Palacio de los Duques de Osuna ha esperado pacientemente, aún a riesgo de su derrumbe total, un nuevo uso. Varios fueron los proyectos que rondaron a su alrededor pero nunca cuajaron: desde ser convertido en parte de un complejo residencial por la Inmobiliaria Alameda de Osuna hasta el más reciente, que planeaba utilizarlo como un espacio para la celebración de eventos, desechado hace cuatro años.

Esa larga etapa de proyectos frustrados llega a su fin durante el presente mandato municipal cuando, a principios del mismo, la propia Alcaldesa de Madrid impulsa su recuperación para convertirlo en un museo dedicado a la Duquesa de Osuna. A tal efecto se celebraría en 2016 un concurso de ideas, al que se presentaron más de 200 proyectos, que desembocaría en la adjudicación de las obras de reforma el pasado 21 de Diciembre. Éstas darán comienzo el próximo mes de Marzo y se estima que terminen en la primavera de 2019.

El concurrido concurso de ideas organizado para recuperar el Palacio sería fallado a principios de Agosto de 2016 a favor de Entre-luces, firmado por los arquitectos Patricia Fernández García y José Ramón Gámez Guardiola, argumentando «la coherente articulación de un posible programa museográfico con la conservación de los valores patrimoniales del Palacio en su entorno del jardín histórico». El pilar fundamental del proyecto era la creación de una gran sala de doble altura en interior del Palacio que se erigiría en el epicentro de la actividad cultural que se le quiere asignar al edificio. En el interior de esta sala se proyectarán, en grandes dimensiones, las pinturas de Goya que en su día se exponían en el Palacio, introduciendo al visitante en el mundo de la ilustración a través del arte y la figura del pintor. La estancia será polivalente y podrá acoger también otros actos o eventos, como conciertos y representaciones teatrales del XVIII.

Palacio El Capricho obras museo

Plano de la actuaciones previstas (sombreado) en la primera planta del Palacio de los Duques de Osuna en el que se puede apreciar la afección casi total del cuerpo central con el fin de crear la gran sala de doble altura.

Sin embargo, es precisamente la creación de esta gran sala la que ha levantado ciertos recelos entre profesionales de la arquitectura ya que, queriendo ser un espacio en el que se puedan proyectar las aludidas pinturas de Francisco de Goya, eliminará las dos salas en las que realmente estuvieron colgadas a finales del siglo XVIII por encargo de la Duquesa de Osuna. El gabinete de países y la antesala del mismo son dos espacios contiguos situados en la primera planta del Palacio, a la altura y con salida el primero de ellos al gran balcón porticado, que fueron destinados a albergar las pinturas que realizara el pintor aragonés para la familia entre los años 1787 y 1798. La creación del espacio de doble altura, que englobaría la parte central de las actuales plantas baja y primera del cuerpo central del Palacio, supondrá su total desaparición.

Goya y los Duques de Osuna

Según la investigación de la doctora arquitecta Mª Isabel Pérez Hernández, plasmada en el artículo Reconstrucción del emplazamiento de los cuadros realizados por Francisco de Goya para la casa de campo de la Alameda de la Duquesa Condesa de Benavente, el pintor de Fuendetodos sería contratado por ésta para la creación de varias series de pinturas que se destinarían exclusivamente a la decoración del Palacio. Así, el gabinete de países (paisajes) albergaría la primera de esas series compuesta por 7 cuadros de “asuntos de campo”, que Goya finalizaría en 1787. En la antesala del gabinete de países serían colocadas otras 16 pinturas (6 de “asuntos de brujas”; 4 estaciones; 6 de “asuntos costumbristas”) realizadas en 1798. Varias de estas obras, entre las que destacan pinturas tan conocidas como El Columpio, La Cucaña, El Aquelarre o Vuelo de brujos, se pueden contemplar actualmente en pinacotecas como el Museo del Prado, National Galery de Londres o la Fundación Lázaro Galdiano. Goya elaboraría otras pinturas menores para el Palacio de la Alameda, llegando éste a albergar en 1834 un total de 23 cuadros suyos.

Según Mª Isabel Pérez, «el caso de la Alameda, en el que un pintor tan importante como Goya fuese contratado exclusivamente para decorar unas estancias del Palacio, sólo es comparable con el Salón de Reinos (1630-1635), que sería ornamentado en su mayor parte con las pinturas de Diego Velazquez». En su opinión, y en la de algunos otros profesionales como Andrés Perea, es un grave error que la remodelación del Palacio conlleve la desaparición de estos espacios únicos.

Un palacio «retocado»

La desaparición del gabinete de países y de su antesala levantaría cierta polémica desde el mismo momento de que el fallo del jurado se hiciera público. De hecho, fue uno de los temas debatidos en una de las sesiones de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, en concreto la celebrada el día 22 de Mayo de 2017. A pregunta realizada por la portavoz socialista de Cultura, Mar Espinar, en la que mostraba su preocupación por los efectos que produciría la reforma de Palacio, Carmen Rojas, Coordinadora General de Cultura esgrimía que «en cuanto a la apertura de muros o no apertura de muros, yo creo que los técnicos de la Comisión de Patrimonio valorarán este extremo teniendo en cuenta que el palacio ha llegado también a nuestras manos bastante retocado, lo que tenga que decir la comisión lo acataremos fielmente».

A partir de aquí, ni la Comisión Local de Patrimonio ni la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, en cierta parte interesada por ser “El Capricho” Bien de Interés Cultural, han emitido informe negativo sobre el asunto, por lo que el proyecto ganador del concurso se ha mantenido intacto hasta la fecha.

Después de la Guerra Civil, el Jardín de El Capricho sería adquirido por la inmobiliaria Alameda de Osuna con el propósito de crear un complejo residencial. La por entonces vigente catalogación de este espacio como Jardín Artístico en 1934 impidió cualquier actuación pero no que, por desidia de los propietarios, el edificio fuera degenerando paulatinamente. Según consta en la memoria de ejecución de obras, «tras la Guerra Civil fue sometido a demoliciones, ampliaciones e intervenciones completamente inadecuadas, lo que degeneró en un proceso de deterioro que acabó por convertirlo en una auténtica ruina, afectando especialmente a las cubiertas, los muros y los forjados de esta parte central», refiriéndose así al lugar donde se encontraban las estancias decoradas por Goya.

«Por fortuna, la adquisición de la finca por parte del Ayuntamiento en 1974 y, principalmente, la posterior intervención restauradora de la Escuela Taller Alameda de Osuna (1986-1992) impidieron la desaparición total de esta singular obra, gracias a una actuación urgente que llevó a cabo los necesarios trabajos de consolidación estructural, cubrición y recuperación de algunas partes relevantes», según consta en la memoria del proyecto. Entre esas partes relevantes se hallaban el gabinete de países y su antesala.

Así pues, que el edificio fuese reconstruido a partir de mediados de los años 80 hace que las partes recuperadas, en este caso las salas decoradas en su día por Francisco de Goya, ha supuesto que éstas, a la vista de los técnicos del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, hayan perdido el valor suficiente como para ser preservadas en la reforma. El tiempo dirá si esta pérdida ha merecido la pena en relación con la funcionalidad que se le quiere dar al edificio. Pero esto ya no queda a la opinión de los profesionales de la arquitectura, sino de los propios ciudadanos, aquellos que con su uso continuado valorarán indirectamente su utilidad.

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Acerca del autor

David Carrascosa

Aunque mi barrio natal es, y siempre será, Ciudad Pegaso, quedé atrapado hace ya bastante tiempo en la seda de Barajas. Su gente, su patrimonio, su historia... son muchas cosas las que hacen que este distrito merezca ser un referente cultural para la ciudad de Madrid. En ello estamos; si te rajas, no eres de Barajas!!

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