Paul Van Hoeydonck se reencuentra con sus “Eolos”

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El escultor belga vuelve al Parque Juan Carlos I cumpliendo así uno de sus deseos

A pesar de sus casi 94 años, trabaja 10 horas diarias en el taller de su residencia en la ciudad belga de Wijnegem. Paul Van Hoeydonck (Amberes, 1925) es uno de los escultores más importantes de la segunda mitad del siglo XX, mundialmente famoso por ser el autor de Fallen Astronaut (El Astronauta Caído), la única escultura que se halla sobre la superficie de la Luna. El pasado 3 de Abril visitaba el Parque Juan Carlos I para reencontrarse con otra de sus obras, “Eolos”, realizada con motivo del Simposio Internacional de Escultura al Aire Libre organizado para conmemorar la Capitalidad Europea de la Cultura de Madrid (1992)

Paul Van Hoeydonck

Paul Van Hoeydonck flanqueado por Emiloi Esteras Martín (izda) y José Luis Esteban Penelas (dcha)

La visita estuvo coordinada por la Asociación Cultural “Barajas BIC” y la Junta Municipal del distrito de Barajas. Van Hoeydonck, además, fue acompañado para la ocasión por Emilio Esteras Martín y José Luis Esteban Penelas, arquitectos creadores del Parque, con quienes mantuvo, como los demás artistas del Simposio, una estrecha colaboración para configurar el peculiar paisaje de este espacio. «Volver al Parque después de tantos años era uno de los deseos que quería cumplir –aseguró el escultor belga–; el Simposio de 1992 y la creación del Juan Carlos I fue una de mis experiencias artísticas más importantes». Claramente emocionado contemplaba “Eolos”, la obra que realizó y que le esperaba pacientemente sobre el Lago para cerrar el círculo, de la creación al reencuentro.

El escultor no llegaría a ver las figuras de bronce recuperado que realizaría con piezas del desguace de un astillero de Bilbao “caminar” sobre las aguas. «El Lago estaba todavía en construcción cuando levantamos “Eolos” sobre su pedestal –asegura Van Hoeydonck–; las figuras no se entienden sin el contexto del agua sobre la que se yerguen, por eso quería ver la obra ya totalmente finalizada».

Paul Van Hoeydonck

“Eolos”, la obra de Paul Van Hoeydonck sobre el Lago del Parque

El Arqueólogo del Futuro

“Eolos” es una escultura que aúna dos tradiciones arqueológicas: la industrial y la egipcia. La primera de ellas se materializa en los propios materiales que el escultor utiliza en la creación de su obra, piezas de motores que encontró en un desguace del astillero de Bilbao. La segunda en el «ankh», símbolo de la vida en el antiguo Egipto, que porta una de las figuras y que también se alza al la de de ellas sobre la orilla del Lago. La escultura, aunando sendas tradiciones, representa un grupo familiar de varias generaciones.

Ambas culturas, la egipcia y la industrial, convergen en el anhelo de la eternidad. La primera de ellas desde un plano espiritual, evocando una vida posterior a la terrenal; la segunda desde la fe en el progreso de la humanidad. Pese al quebranto de sendos anhelos, por la muerte humana y por la depredación de la tierra respectivamente, Van Hoeydonck no renunció a la ilusión haciendo converger en su obra la esperanza en el futuro y la nostalgia del pasado.

La obra materializa en gran medida la tradición artística del escultor, fundamentada en gran medida en su formación académica como historiador del arte y arqueólogo. Interesado en el mundo material e icónico de los nuevos medios electrónicos y tecnológicos, así como en las civilizaciones del pasado, se le conocería con el sobrenombre del “Arqueólogo del Futuro”.

Paul Van Hoeydonck Fallen Astronaut

Mostrando una réplica de “Fallen Astronaut”

Fallen Astronaut

En el bolsillo de su chaqueta le acompañaba una de las réplicas de la figura que se haya sobre la superficie de la Luna realizada por él mismo y que no duda en mostrar con orgullo. En la actualidad, Paul Van Hoeydonck se haya embarcado junto con Marleen Meyers, su mujer, en la edición de un libro que recogerá toda la información del proceso creativo de Fallen Astronaut. En 1971, los tripulantes de la misión Apolo XV depositarían sobre la superficie del satélite una pequeña figura de aluminio que tiempo antes, y como motivo del viaje, había encargado al artista. David Scott sería el encargado de dejar allí la obra de arte de 8,5 cm. el 1 de Agosto de 1971, durante uno de los paseos lunares.

Aunque el supuesto pacto había sido el de mantener todo en secreto, incluso de cara hacia la propia NASA, la noticia se haría pública poco antes de realizarse la misión Apolo 16, un año después. Van Hoeydonck, al margen de las polémicas surgidas con los tripulantes de la misión de 1971, está interesado de dejar constancia del significado de la obra. Mientras los astronautas querían hacer un homenaje a los fallecidos hasta la fecha en la carrera espacial, tanto estadounidenses como soviéticos (de hecho, junto a la escultura dejaron una placa con el nombre de los muertos), el escultor había querido simbolizar la humanidad con su pequeña figura. Pronto el libro será publicado y dejará constancia del verdadero significado de la única obra de arte creada por un ser humano situada fuera de la Tierra.

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Acerca del autor

David Carrascosa

Aunque mi barrio natal es, y siempre será, Ciudad Pegaso, quedé atrapado hace ya bastante tiempo en la seda de Barajas. Su gente, su patrimonio, su historia... son muchas cosas las que hacen que este distrito merezca ser un referente cultural para la ciudad de Madrid. En ello estamos; si te rajas, no eres de Barajas!!

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