El Parque Juan Carlos I se viste para el “Hanami”

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Un año más, los sakura japoneses de Parque atraen toda la atención de sus visitantes asombrados por la efímera belleza de sus flores

Empieza a convertirse en una tradición en nuestro distrito. Durante unos pocos días a principios de Abril, muchos visitantes del Parque Juan Carlos I buscan los cerezos japoneses (sakura) para disfrutar de la belleza de su efímera flor. Este año las abundantes lluvias de Marzo auguran una espectacular floración.

En 2009 serían plantados en la zona colindante con la masa del olivar 190 sakuras donados por la Asociación de la Comunidad Japonesa de Madrid por su vigésimo aniversario. En Abril de ese año, miembros de tal entidad acompañaba a Ana Botella, por aquel entonces Delegada de Medio Ambiente en la plantación de los ejemplares con los que se quería crear el Rincón de la Amistad Hispano Japonesa, en el que disfrutar la tradición japonesa del Hanami, o acto de contemplación de la floración de cerezos en primavera.

Una tradición milenaria

Hanami, cuyo significado es “mirar las flores”, es una tradición japonesa de raíces religiosas vinculadas a la plantación del arroz. La efímera floración del cerezo marcaba el inicio de la primavera, momento en el que lo agricultores procedían a la plantación de cereal. Por aquel entonces, los cerezos eran considerados árboles sagrados pues se creía que las almas de los dioses anidaban en ellos. Era en el momento de la floración cuando estos últimos se convertían en arrozales para ayudar en la producción del arroz.

No sería hasta el periodo Nara (710-784) cuando esta tradición empieza a dejar sus originales connotaciones religiosas para pasar, en el periodo Heian (794-1192), a constituirse como la festividad de contemplación del cerezo. La tradición se mantendría en la esfera de la aristocracia y con la aparición de la clase samurái el cerezo se convertiría en uno de sus símbolos.

Poco a poco se iría extendiendo la festividad a todas las clases sociales debido a la progresiva plantación de cerezos en zonas urbanas por parte del poder imperial y así, a partir del periodo Edo (1600-1867), tomó el carácter de nacional. En la actualidad, el Hanami reúne a amigos y familiares bajo los cerezos en flor para compartir una merienda en fiestas que pueden durar hasta la noche.

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Acerca del autor

David Carrascosa

Aunque mi barrio natal es, y siempre será, Ciudad Pegaso, quedé atrapado hace ya bastante tiempo en la seda de Barajas. Su gente, su patrimonio, su historia... son muchas cosas las que hacen que este distrito merezca ser un referente cultural para la ciudad de Madrid. En ello estamos; si te rajas, no eres de Barajas!!

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