Entre la defensa del patrimonio y el cálculo electoral

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En Julio de 2016 se hacía público el fallo del jurado constituido para el concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento de Madrid, en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), con el fin de remodelar el Palacio de El Capricho y realizar en él un museo dedicado a la Duquesa de Osuna y, en general, a la Ilustración. Las obras empezaron el pasado mes de Abril y se estima que concluyan en Marzo de 2019, dos meses antes de las Elecciones Municipales.

Entre una y otra fecha, la nota predominante ha sido el silencio. Silencio del Ayuntamiento que, aún cumpliendo con los trámites legales del proceso, no ha realizado una labor pedagógica con los vecinos del distrito y sus asociaciones para explicar el proyecto ganador y de qué forma iba a quedar afectado el inmueble. Pero silencio también en los partidos de la oposición que, aún teniendo acceso a la información de una forma mucho más fácil que los vecinos, escasamente se estaban preocupando por el proyecto.

Ese silencio se rompió con el inicio de las obras, como si se hubiera estado esperando este momento con el fin de que las críticas al proyecto tuvieran más repercusión mediática. Y así ha sido. Según se mire, parecerá que estamos asistiendo a una férrea defensa del patrimonio histórico o a una actuación llevada a cabo por mero cálculo electoral.

El proyecto presenta ciertas sombras, prueba de lo cual es la alteración de ciertos elementos que figuraban en el plan original, como lo ha sido la reubicación del centro de transformación, que inicialmente se proyectaba en el Jardín de la Fuente de las Ranas. En la duda queda hasta ahora si algunos de los elementos demolidos del interior del Palacio son originales o si, por el contrario, reconstruidos por la Escuela Taller de la Alameda (1986-1992). También es necesario decir que el proceso administrativo ha sido impecable y que cuenta hasta la fecha con tres informes favorables de la Comisión Local de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Madrid y, por ende, con el visto bueno de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

Pero tampoco se puede desdeñar el hecho de que este proyecto es uno de los principales en el mandato municipal de Ahora Madrid, habiendo sido impulsado por la propia Alcaldesa, y que la repercusión mediática puede ayudar a los partidos de la oposición en el siempre largo periodo electoral de la ciudad de Madrid. Habría que preguntarse por qué razón se ha estado esperando a este inicio de las obras mientras que durante los dos años anteriores la atención a este tema ha sido escasa en el mejor de los casos.

Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid también ha roto su silencio. El pasado 17 de Mayo, la Directora General de Intervención en el Paisaje Urbano y el Patrimonio Cultural, Marisol Mena, y el Jefe de Gabinete del Área de Cultura, Diego Blázquez, mantuvieron una reunión con las entidades del distrito para explicar el proyecto museográfico que se pretende desarrollar y la modificación de algunos aspectos del proyecto que generaban controversia. El Ayuntamiento se ha comprometido a realizar más encuentros como este durante el proceso de obras. Antes tendrían que haber empezado antes con esta labor pedagógica para establecer un diálogo entre las partes y encauzar los aspectos más polémicos del proyecto.

Del silencio al ruido, cuando lo mejor huera sido pasar el diálogo al consenso, concepto que debería presidir toda actuación sobre el patrimonio histórico. Sería una pena que todo esto acabara en los tribunales, los vecinos del distrito no tendrían por qué asistir a tan lamentable espectáculo.

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Infobarajas

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