Parque Juan Carlos I, un sueño hecho realidad

0

Ayer, 26 de Junio, se celebró el acto de presentación del libro “Parque Juan Carlos I: la Puerta de Madrid” en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM)

Por regla general, un cuarto de siglo en la vida de un parque es un periodo de tiempo tan corto que no es testigo más que de su creación y consolidación básica. No es este el caso del Parque Juan Carlos I de Madrid que, desde un primer momento, supuso una convulsión dentro de la arquitectura paisajista, disciplina que no veía alterada sus bases desde los años veinte del siglo pasado. La profunda vertiente cultural de este emblemático parque madrileño, una perfecta simbiosis de arquitectura, escultura y memoria del lugar, ha ido configurando en este breve espacio de tiempo un paisaje icónico en Madrid, siendo un claro referente ya en el plano internacional.

Se presentaba ayer, 26 de Junio, “Parque Juan Carlos I: la Puerta de Madrid”, libro editado por la Junta Municipal de Barajas e impulsado por la Asociación Cultural “Barajas BIC” con motivo del 25 aniversario de este espacio verde. En la sala ‘Logia’ del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) confluían un gran número de profesionales de la arquitectura, la escultura y el paisajismo para asistir a un debate sobre la vertiente cultural y la repercusión del proyecto de Parque Juan Carlos I.

El acto serviría, asimismo, como una reivindicación para una futura declaración BIC del Parque Juan Carlos I, iniciativa que “Barajas BIC” impulsa desde Mayo de 2014 y que ha sido refrendada en dos sesiones plenarias de la Junta de Distrito (2015 y 2017). Según Marta Gómez (presidenta JMD Barajas) «aunque sólo tenga 25 años, el Parque pasó por unos momentos muy delicados durante su primera etapa, cuanto era gestionado por la Empresa Municipal “Espacios y Congresos”». Una declaración BIC no significaría «congelar el paisaje del Parque –explicaba Carlos Lahoz (Vicedecano del COAM)– sino preservar su esencia a través de los futuros cambios que se den a lo largo de su historia. Los parques, los paisajes, están sujetos al cambio; la protección legal canalizaría este devenir para irlo adaptando a las nuevas circunstancias»

El concepto de geometría marcaría gran parte del debate entre los miembros de la mesa. Desde la «gran potencia geométrica que se vislumbra en cualquier plano de Madrid», como argumentaba Carlos Lahoz, hasta la «geometría que configura un campo de juego, de infinitas posibilidades», en palabras de José González Gallego (Catedrático de Arquitectura ETSAM-UPM), el argumento desembocaría en «la plasmación sobre el terreno del diseño geométrico del Parque a través de un enorme proceso escultórico», como recordaría ya al final José Luis Esteban Penelas (Catedrático UEM y coautor del Parque Juan Carlos I).

También quedaría sobre la mesa la plasmación de la idea de ciudad en el proyecto con la «configuración de un orden interno cercado por las imaginarias murallas», según José González Gallego. Pero es un orden interno que no prefigura el comportamiento de sus habitantes, los visitantes del Parque, sino que deja a su voluntad su uso y disfrute; un orden interno que se constituye en «provocador cultural; un esqueleto que es siempre promesa», subrayaba.

parque juan carlos i

Historia del paisaje, confluencia de culturas

Según explicó Carlos Lahoz, «el Parque es, además, un elemento pedagógico de primer orden al recoger dentro de sí varias corrientes históricas de la arquitectura paisajista sin llegar a ser réplica de ninguna de ellas. Es un libro abierto sobre la Historia del Paisaje». Esta misma idea de confluencia también quedaría asentada por Carmen Pena (Catedrática de Historia del Arte Contemporáneo) cuando afirmaba que el proyecto escultórico del Parque «se sustentaba en gran medida en la confluencia de distintas culturas y mitologías aportadas por la obra de los escultores participantes».

«El paisaje del Parque queda configurado en gran medida por la simbiosis entre arquitectura y escultura, que siempre tuvo como referente último la memoria del lugar», aseguraba Pena. Y es que no sólo se preservaron los olivos bicentenarios del Olivar de la Hinojosa, sino que también se tuvo como telón de fondo el Jardín de la Alameda de Osuna; en opinión Isabel Pérez Hernández (Dra. Arquitecta) «se puede considerar por varios motivos que El Capricho y el Juan Carlos I configuran un conjunto», desgranando a continuación las razones históricas, paisajísticas y topográficas que cimentaban una «relación de diálogo constante» entre el jardín ilustrado y el parque contemporáneo.

Un sueño hecho realidad

Cerraba el debate José Luis Esteban Penelas: «Este Sueño se fue haciendo realidad durante el periodo de desarrollo del proyecto y de la construcción del Parque…. una conformación onírica que se materializó durante veinte intensos y apasionantes meses, y que sentó las bases de un soporte, de una Memoria futura, como si fuera una gran huella excavada con unas manos ciclópeas en el antiguo vertedero que configuraba el espacio donde creció el Parque, y en el que la permanencia milagrosa de los 2.200 olivos bicentenarios –preservados con delicadeza por esas mismas manos– que recuperamos e integramos en el diseño y en la concepción del Parque, se integraría dentro del mismo, como un sueño dentro de otro sueño…»

Compartir.

Acerca del autor

David Carrascosa

Aunque mi barrio natal es, y siempre será, Ciudad Pegaso, quedé atrapado hace ya bastante tiempo en la seda de Barajas. Su gente, su patrimonio, su historia... son muchas cosas las que hacen que este distrito merezca ser un referente cultural para la ciudad de Madrid. En ello estamos; si te rajas, no eres de Barajas!!

Deja un comentario