Arqueología en Barajas (III): las aldeas altomedievales

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El estudio de los restos arqueológicos altomedievales constata la evolución cultural entre los siglos V y X, haciendo palpable el proceso de islamización de las zonas rurales.

En un tramo de la margen derecha del Jarama de poco menos de dos kilómetros y medio se encuentran los yacimientos de La Huelga, El Encadenado-El Soto y Las Charcas. Una visión de conjunto de éstos nos introduce en el largo periodo que discurre entre finales el siglo V, periodo inmediatamente posterior al desgajamiento de la Península Ibérica de la estructura política del Bajo Imperio Romano, y principios del siglo X, cuando el avance de los reinos cristianos hacia el sur hace de la actual región de Madrid su frontera. Se podría de decir, siempre con cierto afán especulativo respecto de los trabajos arqueológicos realizados, que la zona podría haberse convertido en un importante núcleo de población estable constituido por varias aldeas dedicadas a la producción agrícola a través del tiempo.

Estas aldeas ribereñas del Jarama nacieron y quedaron incluidas dentro de un tupido entramado de similares asentamientos repartidos por la región de Madrid, por aquel entonces periferia norte de la importante circunscripción de Toledo, que floreció alrededor de la antigua vía romana que unía Mérida (Emérita Augusta) con Zaragoza (Caesaraugusta). El sistema de aldeas del Jarama quedaría vinculado a la órbita de influencia comercial de Complutum, la ciudad romana que perviviría durante gran parte de la época visigótica. Asimismo, al situarse en la vega del Jarama, sería partícipe del pastoreo trashumante que se daba entre la sierra norte de Madrid y la vega del Tajo, al sur.

Al contrario de otras regiones de la península, como por ejemplo el Alto Ebro, la región de Madrid gozaría de una gran estabilidad social y política tras la desaparición del Bajo Imperio. Esto propiciaría que estas aldeas de la región centro, lejos de asumir una economía de autosuficiencia, constituían una sistémica red en la que propiciaba una intensa actividad económica y social. Esta red se componía de distintos núcleos diferenciados en orden a su peso territorial, por lo que sería normal que un buen número de aldeas fuesen gregarias de una población cabeza de territorio. Es posible, en el caso que nos ocupa, que el complejo de aldeas de Jarama fuese gregario en una población cercana más importante como lo pudiera ser Talamanca.

La idea de esta sociabilidad aldeana de la región queda plasmada en la existencia aparejada a estos asentamientos de necrópolis: el ritual funerario trasciende del ámbito privado y familiar asentándose en usos y costumbres de carácter social más extenso que sobrepasan al ámbito concreto de la aldea. Así, los ritos funerarios practicados en las necrópolis de la ribera del Jarama no son distintos de los descubiertos en otros cementerios de la región por aquella época.

yacimientos arqueológicos

Cámara de horno (La Huelga)

Los yacimientos de La Huelga, El Encadenado-El Soto y Las Charcas fueron descubiertos en el periodo desde 2002 hasta 2005 a raíz de los trabajos de ampliación del Aeropuerto de Barajas. Su estudio deparó un punto de inflexión en la arqueología al obligar a repensar el concepto mismo de yacimiento arqueológico: la inexistencia de discontinuidades entre ocupaciones de distintas épocas exigió superar los patrones metodológicos y de análisis arqueológico utilizados hasta la fecha. No se pueden fijar los contornos de los yacimientos de forma clara pues se hace palpable una constante redefinición de los espacios de las poblaciones y de los usos del terreno a través de las generaciones, haciendo que aquéllos deban ser estudiados de una forma diacrónica en lugar de sincrónica.

En los tres yacimientos, por englobar su descripción, se hallan estructuras que denotan la existencia de asentamientos estables (viviendas, silos, hornos, vertederos,…) de la época visigoda. Estas estructuras domésticas están fechadas entre la segunda mitad del siglo V  y principios del VI. Esta sería la base las aldeas que pervivieron hasta finales del siglo IX o inicios del X, como muestra la evolución de los enterramientos de las necrópolis asociadas a los asentamientos.

Dentro de periodo visigodo, como demuestran las evidencias arqueológicas de Las Charcas, es observable una evolución de la arquitectura empleada en los asentamientos. Así, se ha encontrado una primera fase, correspondiente con el siglo VI, en la que se emplean métodos constructivos que los pobladores visigodos importaron consigo desde Europa. Es significativo, en este caso, la utilización del método constructivo denominado “grubenhäuser”. Paulatinamente, estos mismos pobladores irían adaptando su sistema constructivo a los condicionantes del lugar y, ya avanzado el siglo VII, optarían por una arquitectura basada en tapiales sobre zócalos de piedra.

yacimientos arqueológicos

Sepultura en el yacimiento de La Huelga

Será la existencia de las citadas necrópolis la prueba más evidente de la estabilidad a través del tiempo de estas aldeas, pues en ellas se combinan enterramientos y ritos funerarios cristianos (decúbito supino) con islámicos (decúbito lateral). Los estudios arqueológicos no dan como resultado un hiato entre ambas formas de enterramiento, por lo que se concluye que los individuos enterrados con arreglo al rito coránico, a partir del último cuarto del siglo VIII, eran descendientes de los inhumados conforme al rito cristiano.

Esta evolución se hace evidente en la necrópolis del El Encadenado, donde se encontraron más de 30 tumbas en las excavaciones efectuadas. El análisis de radiocarbono, al margen de imprecisiones propias del sistema, daría como resultado que los enterramientos cristianos quedaban fechados entre el segundo cuarto del siglo VIII y el final del mismo; durante el siglo IX y principios del X el ritual utilizado sería el islámico. Estos resultados conllevan una importantes conclusiones: por un lado, el proceso de ocupación del territorio por parte de los conquistadores no supuso una despoblación de la zona, lo que quedaría evidenciado por un hiato temporal acusado entre unos y otros enterramientos; por otro lado, la población de esta aldeas del Jarama (y esto podría ser extrapolable a toda la región) se islamizó en un proceso relativamente rápido.

Reproducción de cerámicas (El Encadenado)

La evolución del periodo visigodo al islámico también queda marcada en la cerámica producida y utilizada por estos pobladores. Así, en el yacimiento de La Huelga (también en El Malecón), se han encontrado dos fases de cerámica distinta con el punto de inflexión en el asentamiento de la nueva cultura musulmana en la región.

No afectó a las aldeas del Jarama el proceso migración del campo a poblaciones más importantes que se dio a partir de la segunda mitad del siglo VIII. En paralelo a casos documentados, como lo son el crecimiento de los arrabales de ciudades como Toledo o Córdoba, es muy plausible que Madrid experimentara lo propio al elevar su categoría a la de centro político regional. Es más, la generalización de los enterramientos en sus necrópolis a partir de esta fecha podría llevarnos a pensar que tales asentamientos prosperarían hasta finales del siglo IX o principios del X. Las evidencias arqueológicas marcan en estas fechas un cese de la actividad en estos enclaves, que seguramente quedaron abandonados por el efecto frontera entre los reinos cristianos del norte y los territorios musulmanes del sur.

La zona, según los restos arqueológicos, volvería a ser repoblada en el siglo XIII. Los estudios arqueológicos alumbran la instalación de la parcela de una hacienda agrícola de planta compleja, con habitaciones de diversos tamaños ordenadas en torno a grandes patios. Este nuevo asentamiento presenta varias fases de reconstrucción y remodelaciones que llevan su actividad hasta el siglo XV.

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Acerca del autor

David Carrascosa

Aunque mi barrio natal es, y siempre será, Ciudad Pegaso, quedé atrapado hace ya bastante tiempo en la seda de Barajas. Su gente, su patrimonio, su historia... son muchas cosas las que hacen que este distrito merezca ser un referente cultural para la ciudad de Madrid. En ello estamos; si te rajas, no eres de Barajas!!

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