Después de las doce

Cuando entra la madrugada y la ciudad duerme, me gusta tocar mi piano,
ver la televisión o matar el tiempo según se le antoje a mi cabeza…

Esta sección recoge lo que ocurre entre medias, cuando deambulo de un lado a otro en la oscuridad solitaria y la calma nocturna de los que vamos a dormirnos más tarde. Es lo que a veces pienso, después de las doce.